El próximo 13 de febrero coincidiendo con las Fiestas de Invierno, tendrá lugar a las 18:00 horas en el Cementerio de Arte de Morille el enterramiento de los zapatos del escritor, refractor, crítico de arte y pintor dominguero, Quico Rivas. Un personaje polifacético, atípico y controvertido.
Su vida fue intensa y llena de actividad. En 1969, con sólo 16 años, creó, junto con Juan Manuel Bonet, el Equipo Múltiple. Fue director de publicaciones como Refractor y El Plante, editor de la Infiltración, colaborador de El país semanal. En 1972 trabajó en la primera galería Juana de Aizpuru, y desde entonces no dejó de pintar ni de exponer su obra, principalmente en salas fuera del circuito comercial, como Neilson Gallery (Grazalema), Cave Canem (Sevilla), La caja china (Sevilla) La linterna de jazz (Valencia), Galería Cruce (Madrid) o Caballo de Troya(Madrid).
Durante los ochenta, se convirtió en empresario de la noche madrileña, uniéndose y favoreciendo "la movida". En 2003 participó en la huelga de hambre en apoyo de los trabajadores de la empresa de basura de Tomares, que contó con el apoyo de más de cien artistas que donaron sus obras para la bolsa de resistencia de los trabajadores y sus familias. Quico Rivas propiciaba la participación y la actividad, no se quedaba en la observación.
Actualmente preparaba la exposición "los fantasmas de Madrid", una revisión de los pintores que consideraba "no gregarios" de las tendencias internacionales, como Pérez Minúes, Carlos Alcolea, Manolo Quejido, Pérez Villalta y Chema Cobo. Exposición que acogerá el Museo Reina Sofía sobre la nueva figuración madrileña en la que llevaba trabajando dos años.
Infatigable activista contracultural, comisario de muestras artísticas heterodoxas, escritor de prosa estilizada, crítico sagaz pero inteligible y entusiasta pintor dominguero (según su propia definición), Quico Rivas ha dejado un reguero de amigos por todos los rincones de España, que siempre apreciaron su luminosa presencia, desde los hermanos Encarna y Federico Jimenez Losantos hasta el historiador Juan Manuel Bonet, el fotógrafo Alberto García Alix y la cantante Ana Curra, pasando por los artistas Guillermo Pérez Villalta, Carlos Alcolea, Manolo Quejido, Sigfrido Martín Begué, Joan Verdú o Pablo Sycet. Las infinitas amistades de Quico Rivas comprendían gente de muy variado pelaje: músicos y artistas de la ya extinta Movida, pintores de la figuración madrileña, periodistas bebedores y críticos vividores, señoritos andaluces y quinquis madrileños, casi todos con la obligación de ser noctámbulos para disfrutar de su conversación cadenciosa, aristocrática y conspiratoria.