Artículo de Luis Miguel Gómez Garrido en ÁvilaRed
Artículo de Luis Miguel Gómez Garrido en ÁvilaRed




 



Nuestro Luismi acaba de publicar un estupendo artículo sobre el PAN en el diario digital ÁvilaRed: gracias, amigo.



 http://avilared.com/not/7055/el_pan_de_morille/


 

EL “PAN” DE MORILLE

 

Todos los veranos, allá por el segundo fin de semana de julio, acudo a mi cita anual con el PAN. El PAN es un Encuentro Transfronterizo de Poesía, Patrimonio y Arte de Vanguardia que se celebra en Morille, pequeña localidad del Campo Charro. Su alcalde, Manuel Ambrosio Sánchez Sánchez, profesor de literatura española de la Universidad de Salamanca, lleva organizando durante once años actividades culturales de las más variadas: recitales poéticos, exposiciones de arte, charlas, talleres, etc.

Una de las actividades que, por lo que entraña de rito carnavalesco, ha dado más celebridad, no sólo al PAN, sino también al mismo pueblo, son los enterramientos de diversas obras de autor en el Cementerio de Arte.

En cierto modo, el PAN es un proyecto único de reivindicación de las raíces rurales en consonancia con un programa ilustrado que busca un diálogo fecundo entre poesía, arte y sensibilidad popular.

El PAN es naturaleza viva que se va renovando al compás de las estaciones y del fluir de los años. En la XI edición, celebrada este año, la savia de la cultura tradicional le ha insuflado energías para proseguir su viaje por la raya, donde tantos caminos y sentires se entrecruzan…

El PAN XI se abrió con una generosa invitación a gazpacho arriero ofrecido por Jorge San Román. A continuación, visité el Museo del Comercio y de la Industria. En su interior, contemplé con fruición la interesante Colección Jaime San Román, legado del célebre inventor del plexiglás: máquinas Sínger, objetos de escritorio, retratos de época…

Entre todos los espectáculos que amenizaron las noches del PAN, hubo uno que tocó especialmente la fibra sensible de los lugareños: la lectura dramatizada de los poemas de Gabriel y Galán. La voz del rapsoda caló hondo en el alma del público.

El último día del encuentro pánico, le tocó el turno a un servidor. Era una tarde calurosa de julio con barruntos de tormenta. El pueblo estaba reunido en la Tenada Municipal. Primero, una mujer de Morille hizo una demostración de cómo se lavaba antaño en las pozas y los regatos del término, con lavadero, cubo y tajuela.

A continuación, salí yo a la palestra e exponer de forma coloquial un cuadernillo etnográfico que había escrito para aquella ocasión sobre el lavado y las canciones de lavanderas. Una muchacha y yo entonamos a dúo el romance de La hermana cautiva.

No fue necesario espolear demasiado a los morillejos para que se animasen a participar, pues pocos segundos después de terminar mi charla, se desataron en mágico contrapunto voces de hombres y mujeres, haciendo vibrar el aire con el tío Vicente, la Lola y Salamanca la blanca.

Al día siguiente, recogí mis bártulos para volver a Ávila. A la salida del pueblo, mientras contemplaba sus casas de piedra, pensaba para mis adentros: “¡Qué remanso de paz, qué refugio para el alma sedienta de paraísos perdidos! ¡Tú eres mi isla en un océano de barbarie y mediocridad!”.

 

 

Luis Miguel Gómez Garrido

 

 

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